Un olvidado ceremonial de la Guerra Fría ha regresado esta semana a la base de Andrews, donde Donald Trump y su esposa han recibido a pie de la escalerilla del avión al líder chino, Xi Jinping, y a su esposa, en un gesto de valor diplomático excepcional, nunca repetido desde que otro presidente de Estados Unidos acogió por primera vez a su homólogo y adversario de la segunda superpotencia mundial hace siete décadas. Fue en 1959 cuando Dwight Eisenhower acudió a la misma instalación de la fuerza aérea en un gesto de similar deferencia hacia Nikita Jruschov, en el primer viaje oficial de un dirigente soviético a Estados Unidos desde la revolución rusa.

Carlo Rovelli. ’85 Seconds to Midnight’. Penguin, 2026.



