En una maniobra inesperada, los máximos dirigentes de tres países suníes —Turquía, Arabia Saudí y Pakistán— han suscrito el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, cuyo comunicado oficial establece el principio de que “cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres Estados se considerará un ataque contra todos ellos”.


