Donald Trump tenía un mal presentimiento a principios de año. El pasado enero organizó un retiro para los congresistas republicanos con el objetivo de cerrar filas y afrontar unidos las midterms, las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. “Tenemos que ganar las de mitad de mandato porque si no ganamos… Encontrarán una excusa para destituirme. Me van a destituir”, dijo entonces como un aviso a sus compañeros de partido para que espabilaran ante unas elecciones que aún se antojaban muy lejanas.


