León XIV ha realizado este lunes en Metz, última escala de su viaje de cuatro días a Francia, una intensa defensa de los valores europeos, hermanados con los cristianos, como tabla de salvación en un mundo con relaciones “cada vez más bárbaras”. En esta visita el papa estadounidense ha repetido en varias ocasiones esa idea, una alianza común de resistencia entre la Iglesia católica y las democracias para defender el derecho internacional y el multilateralismo, que “constituyen el mejor antídoto contra la voluntad de dominación, que es la raíz de todo conflicto”. No ha mencionado a Donald Trump y Vladímir Putin, naturalmente, pero estaban nítidamente retratados en su discurso.


