Estados Unidos e Irán se han enzarzado este martes en un nuevo intercambio de ataques, un paso más en la escalada en sus hostilidades en una guerra a la que el vicepresidente J.D. Vance se resiste a describir como tal. El Comando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, informó de la destrucción de cinco petroleros vinculados a Irán en el golfo Pérsico como respuesta a dos ataques perpetrados por la Guardia Revolucionaria Islámica contra un barco de guerra de EE UU en los dos días anteriores. Teherán ha respondido con ataques a barcos y destructores en el estrecho de Ormuz, así como a bases estadounidenses en Jordania.


