Antes de la vuelta oficial al curso político, Sébastien Lecornu tuvo que hacer frente el lunes a la última crisis de su Gobierno. El primer ministro francés fue abucheado en su llegada a Le Porge, el municipio más afectado por los violentos incendios en el departamento de Gironda, en el suroeste del país, los peores que ha vivido Francia en décadas. Lecornu interrumpió sus vacaciones para visitar la zona y presentar medidas para la reconstrucción con ese método que le caracteriza, reunido discretamente el día anterior con los alcaldes y afectados, lejos de las cámaras.


