En las últimas semanas, Arabia Saudí ha dado varios pasos llamativos en el terreno de la seguridad. Atrapado por la guerra que Estados Unidos e Israel libran contra Irán, el reino ha reconocido por primera vez que ha bombardeado milicias proiraníes en Irak; ha convocado una coalición naval para defender la navegación en el mar Rojo de los ataques de los hutíes de Yemen (también aliados de Teherán) y ha firmado un acuerdo de defensa con Pakistán y Turquía.


