La indignación estalló la noche de este jueves en los residenciales Cayenas y Amalia, en Santo Domingo Este, donde decenas de familias salieron a las calles para protestar con cacerolazos y consignas contra los prolongados apagones. Los residentes, hartos de la situación, denunciaron que los cortes de energía se han vuelto insoportables, afectando gravemente su calidad de vida y su bienestar.
«Estamos hartos, ya esto no se soporta. Aquí se paga una luz bien cara y no tenemos tranquilidad a ninguna hora», expresó indignada una de las manifestantes. Otra residente afirmó que llevaban tres días sin poder dormir debido al sofocante calor, ya que la falta de electricidad les impedía encender un ventilador. «Tenemos que echarnos aire con las manos», declaró la mujer, visiblemente afectada por la situación.
Los manifestantes también quemaron neumáticos en la vía pública, lo que provocó el despliegue inmediato de patrullas de la Policía Nacional. Para dispersar a los manifestantes, los agentes utilizaron gas pimienta y lanzaron bombas lacrimógenas, advirtiendo que no permitirían la alteración del orden público ni el bloqueo del tránsito en la zona.
A pesar de las altas facturas que pagan, los residentes aseguran que el servicio es pésimo, con interrupciones que pueden durar varias horas o incluso días. «Gobierno, nosotros somos de ustedes. Por favor, ayúdennos. No estamos durmiendo. Se está pagando la luz carísima, hasta 30 mil pesos», denunció una ama de casa, exigiendo respuestas tanto a Edeeste como al Gobierno central.
Tras momentos de alta tensión, la junta de vecinos y el comandante policial entablaron un diálogo que permitió reducir la tensión y, tras una llamada del oficial, se logró restablecer el servicio eléctrico. Sin embargo, los residentes reiteraron su inconformidad y exhortaron a la empresa distribuidora a ofrecer un servicio estable y de calidad, advirtiendo que la tranquilidad de cientos de familias está en juego


