La Asamblea francesa aprobó el martes una polémica ley que garantiza la presunción de legítima defensa para los policías y gendarmes que disparen con su arma reglamentaria. La medida estima que, al abrir fuego, se presupone que los agentes han actuado conforme a la ley, salvo que haya pruebas que demuestren lo contrario. En Francia, las fuerzas del orden están muy cuestionadas por sus métodos a la hora de reprimir manifestaciones y disturbios, así como por el creciente aumento de la violencia policial.

