Marine Le Pen, 57 años, blusa y blazer blanco, respiró parcialmente aliviada cinco mintuos antes de las 14.00 de este martes. El tribunal de apelación de París acababa de condenarla a tres años de cárcel, uno de ellos firme. Pero permitía a la líder del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN) presentarse a las elecciones de 2027, rebajando la pena de inhabilitación. La sentencia, sin embargo, la obliga también a llevar durante un año el brazalete electrónico. Esa era la clave. Es decir, debería realizar la campaña electoral con ese dispositivo en el tobillo o en el brazo. Una situación, prometió hace meses, por la que no pasaría y que la empujaría a dejar paso a su delfín, Jordan Bardella.

