De las muchas maneras de llamar a la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán en febrero, quizá “guerra de Ormuz” sea la más apropiada. Ormuz apunta como el principal protagonista en un enfrentamiento que ya dura casi cinco décadas. Si el enriquecimiento de uranio y la capacidad nuclear iraní, o la naturaleza autocrática del régimen de Teherán, han sido los principales peligros invocados históricamente por Israel o Estados Unidos, Ormuz nos devuelve a la lógica capitalista que la segunda mitad del siglo XX había dulcificado a base de multilateralismo, derechos humanos y Estado de derecho. Que circule el dinero por el estrecho, ha dicho Trump.

