Brasil llega a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales este 25 de octubre ante dos escenarios: si Luiz Inácio Lula da Silva resulta reelegido, se pospone el fin de la democracia y el bando progresista gana algo de respiro para combatir a la extrema derecha; si gana Flávio Bolsonaro, existe una gran probabilidad de que se destruya la democracia y se ponga el Estado al servicio del proyecto de poder de la familia Bolsonaro. Con ambos candidatos empatados según los sondeos, el resultado es incierto. Lo cierto es que, incluso en el mejor escenario —la victoria del único proyecto político compatible con la democracia, el de Lula—, los próximos años serán durísimos porque la extrema derecha ya domina el Congreso y la Constitución corre peligro.


