Ahora o nunca. Y fue nunca. Casi el 53% de los islandeses dijeron este sábado no a la adhesión de su país a la Unión Europea. Era la segunda intentona en apenas 20 años, después de que la primera, fraguada en medio de la brutal crisis financiera que a punto estuvo de llevarse por delante su economía, decayese incluso antes de ser sometida a consulta popular. No habrá más a corto plazo, como se ha apresurado a aclarar su primera ministra. Quizá tampoco a largo: en el mejor de los casos, pasarán décadas.


